Una visión de la mujer en los mass media

COMO HEMOS CAMBIADO…

En uno de mis habituales paseos por Twitter me topé con un vídeo en el que podíamos ver cómo reaccionaba una mesa llena de mujeres ante el visionado de uno de los famosos “sketches” de Martes y 13, grupo humorístico que cosechó grandes éxitos televisivos en las décadas de los 80 y 90. El corto en cuestión era este:

Ninguna de las presentes daba crédito a lo que acababan de ver. Una parodia en la que aparecía Millán Salcedo interpretando el papel de una mujer que había sufrido una agresión física por parte de su marido. Todo esto bajo el paraguas de un formato televisivo; presentadora y entrevistada. El humor debe ser trasgresor y no tener límites pero estamos todos seguros que, hoy en día,  sería impensable hacer humor de la situación de miles de mujeres de nuestro país e intentar normalizarlo de semejante manera.

 

Si echáramos la vista unos años atrás, en la década de los 70, podríamos encontrar anuncios donde estereotipos como el de la mujer “sumisa” y servicial eran publicitados en Televisión Española (TVE) y, además, promocionando una bebida alcohólica.

El mensaje está claro: la mujer debe estar al servicio de su marido, intentar contentarlo, hacer las labores de casa y sobre todo, en alusión a la famosa frase de Julio César, “parecer una buena esposa”. Es necesario justificar su comportamiento en base a lo que hace o deja de hacer ella.  Una vez más, el maltrato se veía como algo normalizado dentro de la sociedad y en muchas de las casas de nuestro país. Es curioso porque la mujer no acude a un especialista o a la policía para pedir ayuda, sino que va a una adivina para intentar acabar con el malhumor de su marido.

Si esto llama la atención, el siguiente anuncio “publicitario” no deja indiferente a nadie: ¿cómo debe ser la mujer ideal? Pues tiene que disponer de  un repertorio de habilidades domésticas como la costura, pelar patatas para un guiso, saber planchar, practicar algún deporte como la natación…

Una presentación del estereotipo de mujer española, con carnet de conducir, hábil en las labores domésticas, interesada por la cultura general y sabedora de sus obligaciones y rol en una familia.

Este tipo de clichés siguen presentes en nuestro día a día, de una forma residual e inconsciente o directamente hay gente que lo piensa y cree que siempre debería ser así.

En los dibujos animados de las últimas décadas podemos ver muestras de estas etiquetas y de la sexualización de la mujer. Veamos algunos ejemplos:

En esta ocasión, Nelson, el adolescente malote de Springfield, aprovecha la ocasión para mandar a fregar a Marge, hecho que ya vimos en otro de los capítulos en el que Homer Simpson durante una asamblea ciudadana hace lo propio con Maude Flanders. Marge se nos presenta en la serie como una mujer que disfruta de lo que hace en sus labores como ama de casa: levantar a los niños para ir al colegio, preparar el desayuno, limpiar la casa, llevar la economía familiar…

En Lisa contra Staicy Malibú podemos ver la cantidad de prejuicios acerca de la mujer que se ponen en boca de una muñeca interactiva: “ojalá nos enseñaran a ir de compras en el colegio”, “horneemos galletas para los chicos”, “a mí no me preguntes, solo soy una chica”. “A todas las chicas nos encanta ir de compras”, “tenemos que hacer algo para impresionar a los chicos” y “la opinión de las chicas no vale para nada; oír, ver y callar” podría ser una rápida traducción que se desprende de los enunciados de este juguete.

Parece que solamente Lisa vea la problemática que se esconde tras esas palabras. Hasta la propia Marge le reprocha a su hija que deje salir tan a menudo su espíritu revolucionario, justificando su actitud con lo que vivió ella en su infancia. Lisa le pregunta a una de las empleadas de la empresa responsable de la muñeca si los sesgos sexistas que se ven reflejados son accidentales o intencionados. La mujer le responde que son bastante escrupulosos, pero, antes de acabar, se abre la puerta de uno de los despachos de la empresa y aparece una mesa llena de hombres que la miran y uno de ellos la lisonjea de una forma burda y tosca. Para más inri, se nos presenta a esa mujer a gusto con lo que hace y su labor de ir detrás de los hombres y satisfacer sus órdenes, del tipo que sean.

En otra de las icónicas series de los años 90, Dragon Ball, podemos encontrar constantemente una sexualización de la mujer.

Esta vez es Bulma la que, llevada a conseguir una bola de dragón, decide que enseñar sus partes al maestro Roshi es una buena manera para conseguirla. Es decir, no duda en “vender” su cuerpo para obtener lo que ella quiere. Si os digo que en el comienzo de la serie Bulma tiene 16 años, todavía es mucho más escandaloso y repulsivo este tipo de conductas.

Puede parecer que todo lo que hemos comentado quedó olvidado en el siglo pasado, sin embargo, la representación de este tipo de situaciones, conductas, etiquetas y prejuicios la hemos podido seguir viendo durante las primeras décadas del siglo XXI.  Veamos algunos ejemplos publicitarios:

Al responsable(s) de marketing del Carrefour le pareció buena idea diseñar y aprobar la colocación de este cartel en el centro comercial y alrededores para celebrar el día del Niño. Creo que no hay que comentar mucho…

Aquí tenemos una de las imágenes de la campaña del Corte Inglés para el día de la Madre (2019):

 

Se infiere pues que una madre no tiene derecho a quejarse y debe entregarse y desvivirse por su familia en un 97%. ¿Utilizarán el mismo tipo de publicidad estereotipada en la campaña del día del Padre?

En este caso vemos un desafortunado spot televisivo para promocionar una marca de brandi:

Como suele ser habitual, utilizan una figura femenina que nos muestra dos caras de una misma moneda: por la noche se dedica a trabajar, en este caso a la costura y modismo y por la noche, tras beber unas cuantas copitas de la bebida que publicitan, se desata y desinhibe: desviste al varón.

Cambiando de tercio, veamos el siguiente vídeo. En él aparece Sergio Pérez, un reconocido piloto de Formula 1, expresando su opinión acerca de la participación de una mujer en la próxima carrera. Sus declaraciones finales haciendo alusión a que el lugar de trabajo propio de la mujer debería ser la cocina y no los coches dejan mucho que desear. No pasemos por alto también el comentario de la reportera, pues incluso ella se permite el lujo de hacer una generalización acerca de dicho colectivo: “las mujeres somos muy complicadas…”

Y para terminar, un vídeo sobre el comentario de un participante de una de las ediciones de MasterChef junior a la hora de limpiar la zona de trabajo:

Llama mucho la atención que niños tan jóvenes tengan esos prejuicios acerca del mundo y la gente que les rodea, cuando ni siquiera tienen una opinión formada de nada. Una muestra más de todo lo que queda por hacer y que siempre va a estar en manos de la EDUCACIÓN. 

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